La microbiota influye en inflamación, defensas y señales hacia el cerebro. No es magia: es biología.
Hablar de salud mental ya no es solo hablar del cerebro. Cada vez hay más discusión pública sobre el llamado eje intestino–cerebro: una comunicación de ida y vuelta entre el sistema digestivo y el sistema nervioso que puede influir en cómo nos sentimos, dormimos o reaccionamos al estrés.





