El empresario internacionaliza el conflicto y señala hostigamiento político; el caso arrastra una deuda millonaria con el fisco.
El conflicto entre Ricardo Salinas Pliego y el gobierno federal dejó de ser solo un expediente fiscal: ahora también es un asunto político con ruta internacional. El empresario llevó su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y aseguró que enfrenta una supuesta “persecución política” ligada a auditorías y acciones institucionales.





